" Tu lanza negra
clavó su dardo dulce
en mi esperanza
y salió la sangre
saltando el risco duro
de mi alma.
Con el tabaco negro
cicatricé la huella
que dejó tu adiós
y hoy que estoy incrédulo
vuelves a clavarte
en mi pecho, en mi casa
sin apenas hablarme.
El adiós ya no tendrá fecha
el sabor agrio.
El reencuentro no tiene fecha".
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