A veces
entre empedradas calles arqueadas
golpean las puertas de mi casa
y de entre las sombras
saltan lágrimas de soledad y angustia.
A veces
cuando la mentira me abandona
me quedo desnudo y blanco,
las estrellas me llaman
y se me amontonan los años.
Solo a veces, amigos.
Si mañana la muerte del dia
no se despega de mi cuerpo
salgan y lancen tiernos deseos
que estré solo sentado en el abismo
soportando miles de fuegos
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